A quien corresponda.
Anoche hice el amor con mi mujer. Utilizo esta deformación anglo-sajona de decirlo, porque no encuentro otra mejor para expresarme. ¿Cómo quieren que lo diga? ¿Qué practiqué el coito, que mantuve relaciones sexuales – o si quieren íntimas, para los más puritanos – o más aún: que consumí y el acto y deber conyugal? Pues, no. Simplemente hice el amor. Más que simple, diría que sencillamente.
Sencillo que no simple porque se trata de hacerlo con mi mujer, mi esposa, mi amante. Complejo que no complicado porque se trata de hacerlo con amor. Bello que no bonito por hermoso y puro, por pasional. Pasión por tratarse de quién se trata y no de lo que se trata. Respeto cuando se entiende lo que es amar, para enamorarse de cada uno de esos momentos. Disfrute por emocional embriaguez sentimental. Llegar al clímax sin exigencias en múltiples sensaciones orgásmicas. Alcanzar el sumun sin promesas de estrellas azules. Silencios de hechizo, ni un sólo reproche, nada de lo siento y te quiero, sólo te amo. ¿Preguntas?, no. Todo son respuestas.
Muchos son los que afirman que, tras un tiempo, la pasión desaparece, lo que queda, si queda, es el amor. Puede que sea un iluso y que se me acuse de romántico, y que algunos incluso me tachen, directamente, de mentiroso. No quisiera pecar de excepcional porque excepción alguna soy, por lo tanto, ninguna regla confirmaré. Sin embargo, con nada de todo ello me siento mentado: nada que ver tiene conmigo. O, mejor dicho: con nosotros. Después de más de treinta años ahí sigue todo intacto. Con más rodaje, pero con las mismas ganas de viajar. Puede que esos viajes estén más espaciados en el tiempo, pero sólo porque quizás escojamos mejor nuestro destino, porque desde siempre nunca lo hemos planeado. Es como ir a la aventura, esperar ver que nos depara los acontecimientos, echarse en brazos del azar y que este decida. Sin métodos, sin reglas y ninguna meta. Ni periódicas, ni matemáticas, sólo las que te obligan la sinrazón. Pura química, donde las imposiciones jamás hemos querido que aniden, en el que el caos venció a la rutina, lo anodino se fue a hacer gárgaras y la imaginación se lleva todas las manos.
Tal vez por ello, y puede que se me escape algún argumento más, sigamos juntos sin hastío alguno, desbancado todo aburrimiento, ignorando cualquier axioma, desafiando lo establecido, enterrando las creencias que se suman a nuestro credo. Y no por fe, sino por amor. Y que nadie crea que aquí me presente como abanderado de causa ninguna, ni defensor de nada que puede que siquiera exista. Soy plenamente consciente de mis limitaciones, de lo insignificante que realmente soy. Por ello doy gracias.
Gracias a esa bendita casualidad que es la vida, que en su inmensa misericordia tuvo a bien disponer para mí un puñado de millones de átomos que, de modo aleatorio y para mi corto entender, milagrosamente, formen lo que yo soy. Gracias a ella y a su inmensa sabiduría para que, en sus inescrutables designios, se sirva de mí, y me tienda la trampa del amor y el sexo y me haga vivir. Gracias por este viaje a ninguna parte y poder hacerlo contigo, amor mío.
Que nadie aquí se sienta excluido, ya que en nada soy exclusivo. Y que nadie interprete estas pocas líneas, por muy retóricas que sean, como un intento de exponer nada especial o, si quieren, abusando de reiteración, nada que ver con la exclusividad. En todo caso, diferente que no distinto. Como lo son todos y cada uno de ustedes. Y por ello también debemos dar las gracias. Algunos concordaréis conmigo, muchos discreparán, pero ninguno dejará de sentir: como crea y quiera. Que con los años se le hayan ido las cosas, que nada ya le sorprenda, que ya de vuelta esté de todas las cosas, que de tanto recordar el pasado la nostalgia le impida regresar. Yo me quedo aquí, porque quizás nunca me he movido de ahí y, sin embargo, ¡siento que he vivido tanto!… y gracias a ti.
Así que vivamos, hagamos el amor una vez más, en susurros, sin añoranzas, sin prejuicios. Despidámonos de ellos… sólo quién tiene puede conservar.
Vuestro, afectuosamente.
rpm’14
Euskadi-Galiza agosto 2014